"Hay riesgos de inequidad en la reparación de los daños laborales"
El presidente de la Unión de ART dice que es necesaria una ley que armonice el sistema.
En una semana más, el sistema de riesgos del trabajo
cumplirá 16 años de vigencia. Pero no todas las velitas del cumpleaños
iluminarán con igual intensidad, porque en un par de meses llegará otro
aniversario: el octavo de la primera sentencia de la Corte Suprema que
cuestionó un aspecto central de la ley y que al día de hoy, al no
haberse concretado la prometida reforma legal, mantiene en vilo a
aseguradoras y a sus empresas clientes.
Y hay motivos: se estima que la cantidad de juicios que
se iniciarán en todo este año -más de 67.000- multiplicará por 17 el
número de los presentados en 2004.
Jorge Aimaretti, presidente de la Unión de Aseguradoras
de Riesgos del Trabajo (UART), sostiene que esa situación provoca
"riesgos de inequidad" para los trabajadores e insiste en la necesidad
de una ley que defina cuáles son los daños cubiertos por las nuevas
prestaciones dinerarias, además de que se modifiquen los artículos
cuestionados, como el que pretendió impedir el acceso a la demanda civil
contra las empresas por parte de los trabajadores. "No se puede tener
un interrogante permanente", dice. Reconoce que el negocio no es
rentable técnicamente y que los índices de solvencia están bien, pero
con tendencia a la baja.
Aun con ese escenario, el gerente general de la ART
Asociart se muestra convencido de que el sistema tiene hoy más aspectos
positivos que los que lo ensombrecen y afirma que si resiste es,
justamente, porque "es bueno y da respuestas".
"Tenemos 8,5 millones de trabajadores cubiertos; hoy
hay más prevención que en los últimos 100 años; una alta proporción de
lo recaudado vuelve en servicios con una gestión médica de primer nivel
y con prestaciones integrales y de por vida; se ha reducido la
siniestralidad y el seguro tiene indemnizaciones superiores a los de
países con regímenes comparables, como Chile y España", afirma.
-En 2009 se elevaron por decreto los montos de las prestaciones. ¿Cuánto aportó eso a una mejora de la situación?
-El decreto dio un salto cuantitativo y modificó
cuestiones cualitativas, al sacar techos y disponer pisos para los
pagos. Es un punto de partida de lo que yo denomino la necesidad de
armonizar la reparación de accidentes de trabajo. Hoy hay una excelente
reparación sistémica, pero está la concurrencia de la litigiosidad. Eso
lo atribuimos a que no hay norma que articule adecuadamente las
reparaciones del sistema especial con el general, que es la justicia
civil. En el diseño del sistema de reparación se deben sopesar aspectos
sustanciales, como la inmediatez en el acceso a las prestaciones y la
mayor certidumbre sobre las responsabilidades. Hoy se corrió el eje de
la transacción ideal y se produjo una desarmonización del modelo con
riesgo de injusticia.
-¿Por qué ese riesgo?
-Si el sistema no es claro, al haber una forma de
obtener más, el terreno es inequitativo. Cuán justo es un sistema en el
que se obtiene más según la jurisdicción en la que se esté o según se
haga un reclamo o no. El desafío es producir una armonización en cuanto a
lo que reciben las víctimas. Hay que aspirar a una fórmula óptima de
cuantificación del daño.
-Si con el decreto que mejoró los pagos no se logró, ¿qué tendría que decir la nueva ley?
-Debiera establecerse que la reparación sea adecuada.
Si la ley dijera que va a haber tal reparación y que ahí está incluido
el daño moral, entonces, ¿para qué ir a la Justicia por el daño moral?
Creo que la mejor cuantificación es discutir qué es lo que se repara con
el sistema especial y si es suficiente en términos de lo que la
sociedad define como razonable. Eso da lo que se llama certidumbre. Lo
que no se puede es tener un interrogante permanente.
-Luego de años sin consenso entre empresarios y la
CGT, ¿cómo podría resolverse la reforma al artículo que traba el acceso a
la Justicia?
-Hay tres posibilidades: volver al texto original;
dejar el sistema de cúmulo como existe hoy, donde alguien cobra de la
ART y luego accede a una mayor demanda (que es algo que perjudica al
conjunto de los trabajadores); o habilitar la opción excluyente y que le
puedas decir a la víctima que tiene el sistema, pero que puede
renunciar a sus prestaciones e ir al juicio. Si se pone esta opción y el
sistema es eficiente, la gente no irá a la Justicia.
-¿No podrían decirle que se especula con la urgencia de cobrar, al no pagar la prestación si se opta por el litigio?
-Es probable, pero vamos a tratar de articular el
arbitraje del Estado, que es quien dirá que no hay aprovechamiento; que
con la norma, el Estado diga que hay un ofrecimiento de algo que está
bien calculado en función de la minusvalía, la edad y el salario. La ART
está comprometida a dar las prestaciones que se dispongan.
-¿Cómo está el nivel de siniestralidad en las empresas?
-En 2011 el índice de fallecidos equivalió al 43,8% del
que hubo en 1997 y el índice de incapacidades se redujo al 76,8% del
que se había dado en aquel año. Entre los fallecimientos, los que son en
el lugar de trabajo se redujeron del 68 al 60 por ciento. [Las
estadísticas muestran que los siniestros con al menos un día caído
pasaron de 70,9 por mil a 51,9 entre 1996 y 2011 y el índice de
fallecidos, de 233,2 por millón a 104,7, contados los in itínere
. ]
-El problema de la judicialidad, ¿es más grave para
las empresas clientes que para las aseguradoras? ¿Cómo está hoy el
negocio de las ART?
-En lo técnico está perdidoso. El negocio viene con una
rentabilidad negativa y de alguna manera requiere el ajuste para
reencauzarlo técnicamente.
-¿Están afectados los índices de solvencia?
-Están estables y tendiendo a desmejorar por esta
rentabilidad negativa técnica. Los accionistas están alertas y buscan la
forma de capear el temporal. Para los empresarios, somos una solución a
un problema; no tener ART es un acto empresario de imprudencia de
administración.
Jorge Aimaretti
Profesión : Licenciado en Seguros.
Edad : 55 años.
Nació
en Santa Rosa, La Pampa, es egresado de la Universidad Argentina de la
Empresa (UADE) y hace 36 años que se desempeña en el mercado asegurador.
Entre 2006 y 2010, presidió la Unión de Aseguradoras de Riesgos del
Trabajo (UART), un cargo que volvió a asumir este mes. Es gerente
general de Asociart, la ART controlada por el Grupo San Cristóbal, que
tiene poco más de un millón de asegurados y se ubica segunda en el
ranking, detrás de Prevención. Según datos a marzo, el sistema tiene 8,5
millones de trabajadores cubiertos en 877.000 empresas clientes de las
ART.
ABREN UN NUEVO CENTRO DE RECALIFICACIÓN PROFESIONAL
Durante julio el conjunto de las ART abrirá el centro
de recalificación profesional Recalificart, para dar los servicios que
requiera lograr la reincorporación a la vida laboral de un trabajador
que, por un accidente, haya quedado impedido de seguir haciendo las
tareas que le eran habituales. Para equipar el lugar se hizo una
inversión inicial de 3 millones de pesos y se estima que se invertirá
una cifra similar en el primer año de operaciones.
-¿Cuál es el objetivo y cuántos serán los beneficiarios?
-La recalificación es un objetivo que nos impuso la
ley; ahora cada ART lo cumple por su cuenta y vamos a la centralización.
El objetivo es la reinserción del trabajador al lugar donde estaba y si
eso no se puede dar, intentar que se recoloque en otra empresa. Es el
objetivo más sublime para el trabajador al que no lograste curar
totalmente. Para el primer año estimamos que habrá 1700 beneficiarios
atendiéndose en el nuevo centro, y con un crecimiento gradual, se
llegará a los 3500 por año.
Fuente: Diario La Nación