Según estudios realizados, la utilización mayoritaria de tecnologías de la información y la comunicación ha aumentado las patologías musculares en las zonas del cuello y espalda, fatiga, trastornos visuales y estrés.
Concretando en los riesgos psicosociales, estos son más intangibles e inespecíficos y aparecen a través de:
•Situaciones emocionales de ansiedad, alienación, apatía, ansiedad, etc…
•Trastornos cognitivos que dificultan la toma de decisiones, la concentración y la percepción.
•Trastornos de la conducta: violencia, drogas, abuso del tabaco y el alcohol.
•Problemas fisiológicos como pueden ser reacciones neuroendocrinas.
El estrés laboral es definido por la Comisión Europea como “un conjunto de reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y del comportamiento a ciertos aspectos adversos o nocivos del contenido, la organización o el entorno del trabajo. Es un estado que se caracteriza por altos niveles de excitación y de angustia, con la frecuente sensación de no poder hacer frente a la situación”.
Los riesgos psicosociales son aquellos factores laborales y sobre todo de la organización del trabajo que afectan a la salud de los individuos a través de mecanismos psicológicos y fisiológicos definidos comúnmente como estrés. Haciendo un símil con la prevención de riesgos laborales, los factores psicosociales son la exposición o factores de riesgo, la metodología laboral representa el origen de dicha exposición y el estrés es el aviso de la enfermedad o trastorno que puede darse y hay que prevenir.
La Guía sobre Factores y Riesgos Psicosociales del Observatorio Permanente de Riesgos Psicosociales considera, que de un modo simplificado, los riesgos de este tipo se pueden reducir a dos tipos:
•El estrés común derivado de la profesión y el desgaste profesional, conocido comúnmente como síndrome de Burnout.
•Tecno-estrés, derivado del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
Fuente: www.jornadalaboral.es

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